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Criterios de valoración

Valorar es asignar un importe monetario a cada elemento. El Plan no impone un criterio único: define un catálogo y las normas de registro y valoración indican, para cada tipo de elemento y cada momento, cuál se aplica.

El catálogo

CriterioDefinición operativa
Coste histórico o costePara un activo, su precio de adquisición o coste de producción; para un pasivo, el valor que corresponda a la contrapartida recibida a cambio de incurrir en la deuda.
Valor razonableImporte por el que puede ser intercambiado un activo o liquidado un pasivo entre partes interesadas y debidamente informadas que realicen una transacción en condiciones de independencia mutua. Se determina sin deducir costes de transacción.
Valor neto realizableImporte que se puede obtener por la enajenación de un activo en el mercado, deduciendo los costes estimados necesarios para llevarla a cabo y, en su caso, los costes de terminación.
Valor actualImporte de los flujos de efectivo a recibir o pagar, descontados a un tipo adecuado.
Valor en usoValor actual de los flujos de efectivo futuros esperados del activo o de la unidad generadora de efectivo, actualizados a un tipo que refleje las valoraciones actuales del mercado y los riesgos específicos.
Costes de ventaCostes incrementales directamente atribuibles a la venta, excluidos los gastos financieros y los impuestos sobre beneficios.
Coste amortizadoImporte inicial menos reembolsos, más o menos la imputación de la diferencia entre importe inicial y de reembolso por el método del tipo de interés efectivo, menos correcciones por deterioro.
Costes de transacciónCostes incrementales directamente atribuibles a la compra, emisión, enajenación u otra forma de disposición de un activo o pasivo financiero.
Valor contable o en librosImporte neto por el que un activo o pasivo se encuentra registrado, una vez deducidas amortizaciones acumuladas y correcciones valorativas.
Valor residualImporte que la empresa estima obtener por la enajenación al final de la vida útil, deducidos los costes de venta. La vida útil y el valor residual determinan la amortización.

La jerarquía del valor razonable

El valor razonable se calcula, con carácter general, por referencia a un valor fiable de mercado: el precio cotizado en un mercado activo es la mejor referencia. Cuando no existe mercado activo se aplican modelos y técnicas de valoración —transacciones recientes entre partes independientes, referencia al valor razonable de activos sustancialmente iguales, métodos de descuento de flujos u opciones—, maximizando el uso de datos observables de mercado. Si no puede determinarse con fiabilidad, el elemento se valora por su coste amortizado o su precio de adquisición, indicándolo en la memoria.

Documentar la valoración

En cualquier valoración que no proceda de un mercado cotizado, el papel importa tanto como el número: hipótesis empleadas, fuente de los datos, tipo de descuento y su justificación. Ante una comprobación, una valoración sin soporte se convierte en una estimación de parte, y ahí es donde se pierden los asuntos.

Esta página explica el tratamiento general previsto en el Plan General de Contabilidad (Real Decreto 1514/2007, con sus modificaciones posteriores) y en la normativa tributaria española vigente, y no sustituye al análisis del caso concreto. Los tipos, límites e importes se revisan con frecuencia y existen especialidades autonómicas y forales: antes de contabilizar o de declarar conviene verificar la redacción aplicable al ejercicio. Consúltenos su caso.

Preguntas frecuentes

Sobre los criterios de valoración

¿Se pueden revalorizar libremente los activos?

No. El Plan español mantiene el coste histórico como criterio general para el inmovilizado y no admite el modelo de revalorización de las normas internacionales. Solo las actualizaciones de balances autorizadas por una ley específica permiten aflorar plusvalías, y no ha habido ninguna de ámbito estatal desde 2012. Registrar una revalorización sin cobertura legal es un error contable con consecuencias fiscales.

¿Qué diferencia hay entre valor en uso y valor razonable menos costes de venta?

El valor en uso mira hacia dentro: cuánto vale el activo por los flujos que va a generar en la empresa. El valor razonable menos costes de venta mira hacia fuera: cuánto se obtendría vendiéndolo. El importe recuperable, que es el que se compara con el valor contable para determinar el deterioro, es el mayor de los dos.

¿Hay que aplicar coste amortizado a todos los créditos y débitos?

La regla general es esa, pero la norma admite valorar por su nominal los créditos y débitos por operaciones comerciales con vencimiento no superior a un año y sin tipo de interés contractual, cuando el efecto de no actualizar los flujos no sea significativo. Es la simplificación que permite que la contabilidad ordinaria de clientes y proveedores no se convierta en un cálculo financiero.

¿Tiene una duda contable o fiscal que no termina de cerrar?

Plantéenosla. Somos el equipo al que llaman decenas de asesorías, gestorías y departamentos financieros cuando aparece una operación que no está en el manual: una permuta, una escisión, un deterioro discutible, una subvención con condiciones, un criterio de deducibilidad que puede caerse en una comprobación. Le respondemos por escrito, con la norma y la doctrina citadas, y si hace falta nos sentamos con su equipo.